GOTEA TU GRIFO… AJUSTA LAS PIEZAS

¿Tu grifo gotea? Antes de llamar a un fontanero ¡intenta arreglarlo tú mismo! En tiempos de crisis debemos agudizar el ingenio para ahorrar algo de dinero, y esta ocasión lo merece.

Las pequeñas averías en el hogar son más frecuentes de lo que nos gustaría, pero la mayoría de ellas tiene fácil solución, aunque de primeras no nos lo parezca, sin embargo, todos tendemos a hacer lo mismo para arreglarlas, descolgar el teléfono y llamar a un profesional, en este caso de goteo de un grifo, a un fontanero.

Pues bien, vamos a intentar arreglar el goteo del grifo nosotros mismos. Solo necesitaremos unas cuantas herramientas básicas, de las que todos y cada uno de nosotros tenemos siempre en casa (y si no, ¿para qué están los vecinos?), un poquito de voluntad, agudizar el ingenio lo máximo posible, unos simples consejos, y un poquito de paciencia y tiempo para dedicarle a nuestra vivienda. Por ello, todo lo que necesitamos para arreglar el grifo está al alcance de nuestra mano. ¡Para llamar al fontanero siempre hay tiempo!

Si tu grifo gotea, lo más normal es que sea porque alguna pieza se haya aflojado un poco, o porque la junta o goma se ha ido desgastando con el paso del tiempo, y esto tiene fácil solución, solo deberemos ajustar de nuevo las piezas, o cambiar la goma en el caso de que este sea el problema.

Lo primero que tenemos que hacer siempre que vayamos a realizar algún trabajo de fontanería, sea el que sea, es cerrar la llave del paso del agua, esto es imprescindible, ya que sino acabaremos empapados sin poder remediarlo, y liaremos una buena, llegando incluso a inundar la estancia en la que nos encontremos. En este punto hay que tener claro cuál es la llave de agua que debemos cerrar, ya que normalmente tenemos varias llaves de agua, específicas en cada una de las estancias como la cocina y el baño, y la llave de paso del agua general. Ante la duda, cierra todas, y así nos aseguramos de que todo vaya bien y no haya ningún percance de este tipo.

Una vez cerrada la llave de paso de agua correspondiente, examina el grifo en cuestión, hay varios tipos de grifo, y cada uno lleva su mecanismo, la gran diferencia va a ser si son de rosca, de los de toda la vida, o son monomando, cada uno se desmonta de una forma, puesto que no son iguales, por lo que debemos observar donde está el tornillo para desmontarlo. Llegados a este punto, si encuentras dificultades para empezar, puedes ayudarte con información de la web, en internet siempre encontrarás tutoriales de todo tipo, sobre todo en páginas especializadas, desde artículos paso a paso, hasta videos explicativos. Utiliza todos los recursos que tengas a tu alcance si ves que no tienes mucha idea de por dónde tirar.

También sería interesante que buscases información sobre las partes que forman un grifo, no es un mecanismo nada complejo, pero siempre viene bien tener una idea de qué es lo que nos vamos a encontrar al destornillar, qué partes lo forman, y qué función tiene cada una de ellas. Como para todo en la vida, saber qué estamos haciendo es imprescindible, y toda información es buena.

Llega el momento de desmontar tu grifo, es fácil y rápido, así que sin miedo. Quita el tornillo con la ayuda de una llave inglesa, y ve desmontando, fíjate bien en las piezas, y en que todo esté ajustado y apretado, si no es así, ajústalo, que para eso estamos metidos en esta aventura. Fíjate en cada parte, si has buscado la información previamente te será muy fácil identificar cada una de ellas.

Al llegar a la pieza que lleva la junta o goma, que será en la pieza del grifo llamada “árbol”, comprueba que esta esté bien, que no esté rota ni desgastada, ya que este suele ser el problema más común en las averías de nuestros grifos, esta goma se desgasta con el paso del tiempo, y deberás cambiarla si el problema es este.

Si el problema de nuestro grifo viene de alguna pieza en mal estado, lo más conveniente es que la sustituyas por una nueva, y para ello te recomendamos que lleves la pieza gastada cuando vayas a comprar la nueva para que sea exactamente la misma.

Solo tendrás que sustituir la pieza gastada o rota por una nueva y volver a montar el grifo siguiendo los mismos pasos, pero esta vez al contrario, de final a principio.

Arreglar el grifo que gotea tú mismo es fácil y rápido, te ahorrarás un dinero, y quedarás encantado con los resultados, y con la comprobación de que si te pones, puedes hacer todo lo que te propongas.

Si el problema de tu grifo es mayor, o crees que no puedes solucionarlo, no dudes en ponerte en contacto con un fontanero profesional.